Desde hace meses estoy desempleada, por lo tanto, tengo tiempo libre para hacer y deshacer, y también para no hacer.
Me considero una espectadora de los hechos que ocurren a mi alrededor, y en ocasiones, he externado mi opinión, en otras, sólo la comparto con gente muy cercana a mí, o definitivamente, me las quedo.
Quiero escribir un blog donde cuente mis experiencias como desempleada, pero no sé cómo titularlo. Qué tal: Memorias de una desempleada? O simplemente "Espectadora y Desempleada"?, O "Mujer: Casos del Desempleo Real".
Bueno, mientras defino el título, seguiré acumulando historias del desempleo.
viernes, 1 de septiembre de 2017
jueves, 4 de mayo de 2017
Con el corazón a distancia!
Pensaba que la distancia no tenía calificativos, que cada quien la veía según su perspectiva.
Pensaba que la distancia sólo era una pretexto para la gente.
Pensaba que uno se adaptaba a la distancia, y así fue: nos adaptamos! Y aunque no brincaba de gusto al saber que miles de kilómetros nos distanciaban, podía vivir con ello, pues era feliz cuando llegaba el momento de estar cerca, de vernos, escucharnos y tocarnos.
Hace algunos años, la distancia entre nosotras, no era en kilómetros, fue entre nuestros corazones. Qué tonta fui!
Soy feliz porque esos kilómetros que se interponen entre nosotras, es la distancia que nos acercó, que me acercó a ti!
Esa misma distancia, hoy me mata. Era mañana cuando nos veríamos, cuando lloraríamos de alegría, cuando reiríamos...
Seguro será pronto que nos abrazaremos y andaremos de vagas, aquí o allá.
Mientras tanto, mi corazón sigue estando cerca de ti.
Te extraño, hermana!
Pensaba que la distancia sólo era una pretexto para la gente.
Pensaba que uno se adaptaba a la distancia, y así fue: nos adaptamos! Y aunque no brincaba de gusto al saber que miles de kilómetros nos distanciaban, podía vivir con ello, pues era feliz cuando llegaba el momento de estar cerca, de vernos, escucharnos y tocarnos.
Hace algunos años, la distancia entre nosotras, no era en kilómetros, fue entre nuestros corazones. Qué tonta fui!
Soy feliz porque esos kilómetros que se interponen entre nosotras, es la distancia que nos acercó, que me acercó a ti!
Esa misma distancia, hoy me mata. Era mañana cuando nos veríamos, cuando lloraríamos de alegría, cuando reiríamos...
Seguro será pronto que nos abrazaremos y andaremos de vagas, aquí o allá.
Mientras tanto, mi corazón sigue estando cerca de ti.
Te extraño, hermana!
martes, 28 de marzo de 2017
¿NUESTRA INDIFERENCIA ES LA FALTA DE AMOR?
Todos los días leemos, escuchamos y/o vemos noticias que a veces ya no nos sorprenden: desapariciones, asesinatos, violaciones, agresiones, corrupción, engaños, maltratos, robos, mentiras... Lo peor: NUESTRA INDIFERENCIA!
Las víctimas terminan siendo culpables y los delincuentes y las autoridades... siguen caminando tranquilamente por la calle. Las autoridades finalmente son parte de ese círculo de corrupción, por dinero o por miedo, suponemos... Son también víctimas de la delincuencia, cuando su vida y la de su familia son amenazadas?
Desafortunadamente, hasta que no somos víctimas de alguno de estos delitos, no nos sumamos a acciones para denunciar y exigir justicia; hasta que somos víctimas nos llega la verdadera conciencia, pero no siempre lo suficiente para hacer algo. Otra vez: NUESTRA INDIFERENCIA!
Como víctimas, el miedo nos detiene, el qué dirán nos importa más, el que seamos juzgados o tachados pesa sobre nosotros. Dónde queda el amor a nosotros mismos?
Como espectadores, es la falta de amor a la vida, sea la propia o la del compañero, la que nos lleva a ser pasivos?
Quienes se han atrevido a hacer algo más, terminan muertos. Cuántos más se atreverán a protestar?
Las víctimas terminan siendo culpables y los delincuentes y las autoridades... siguen caminando tranquilamente por la calle. Las autoridades finalmente son parte de ese círculo de corrupción, por dinero o por miedo, suponemos... Son también víctimas de la delincuencia, cuando su vida y la de su familia son amenazadas?
Desafortunadamente, hasta que no somos víctimas de alguno de estos delitos, no nos sumamos a acciones para denunciar y exigir justicia; hasta que somos víctimas nos llega la verdadera conciencia, pero no siempre lo suficiente para hacer algo. Otra vez: NUESTRA INDIFERENCIA!
Como víctimas, el miedo nos detiene, el qué dirán nos importa más, el que seamos juzgados o tachados pesa sobre nosotros. Dónde queda el amor a nosotros mismos?
Como espectadores, es la falta de amor a la vida, sea la propia o la del compañero, la que nos lleva a ser pasivos?
Quienes se han atrevido a hacer algo más, terminan muertos. Cuántos más se atreverán a protestar?
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